jueves, 4 de enero de 2018

Romanescu con ajos fritos y aceite de oliva



Compraremos un romanescu bien lozano y fresco.

De las verduras más bonitas que nos proporciona la naturaleza
 

Lo limpiamos sumergiéndolo en agua con unas gotitas de vinagre. Tenemos ya preparada una olla con agua muy caliente en la que echamos la verdura cortada en ramitos.

Dejamos cocer "un tiempo prudencial", como decía Palmi; pinchamos con un tenedor y observamos si ya está cocida. A mí me gusta dejarla "al dente", que no esté cocida del todo.

Mientras, hemos pelado 2 ó 3 dientes de ajo -atención: ajos hermosos, blancos y que huelan a ajo- y los hemos laminado.
En una sartén ponemos aceite de oliva virgen -a mi me gusta la del Bajo Aragón, por ejemplo la de Alcober de Valdeltormo- y esperamos a que esté caliente, no quemada; echamos los ajos, le damos unas vueltas y vertemos todo a la olla donde habremos guardado el romanescu, una vez escurrido.
Esta es una de las verduras más deliciosas para comer en temporada.

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