Para los garbanzos:
-1/2 kg. de garbanzos
- Agua
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- Una cebolla de Fuentes de Ebro
- Dos cucharadas de harina
- Dos hojas de laurel
Para la coliflor:
- 6 ramitos pequeños de coliflor
- Harina
- Huevo
- Sal
- Aceite para freir
Los garbanzos hay que ponerlos a remojo la noche anterior, cubiertos de agua y con dos cucharadas de bicarbonato.
Una vez escurridos y lavados se ponen a cocer en una olla cubiertos de agua. Se le añaden las hojas de laurel y un chorrito de aceite. Se cuecen poco a poco y se añade agua fría un par de veces.
Probamos un garbanzo y, si vemos que ya están a punto de estar cocidos, les añadimos la sal; mientras habremos pochado en aceite de oliva virgen la cebolla cortada pequeñita y se la añadiremos también a la cazuela; reservamos un poco de aceite en la que tostaremos las dos cucharadas de harina y las echamos también. Dejamos que siga cociendo para que vaya engordando el caldo y rectificamos de sal, si fuera necesario.
La coliflor hay que cocerla en ramitos pequeños, dejándola "al dente". La escurrimos y pasamos por harina y huevo; vamos friendo hasta que tenga un color dorado.
Este plato nos servirá para acompañar los garbanzos y resulta una comida muy muy completa.

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